Para os que ainda não o souberem, o desenrascanço, essa faceta tipicamente nacional, foi definitivamente institucionalizado enquanto traço identitário… Dantes, ainda podíamos acalentar a esperança de que fosse um conhecimento íntimo, algo que partilhássemos entre nós mas de cuja existência os outros, os estranjas, fossem cuidadosamente mantidos na ignorância. Agora, que saímos do armário, não nos resta senão assumirmo-nos… Afinal, até nem sempre é mau sermos desenrascados. Apenas se torna lamentável quando o desenrasque se generaliza e contamina até aquelas actividades que simplesmente não poderiam, não deveriam ser executadas com cuspo a fazer de cola. Quando isso acontece, quando também médicos, juízes e políticos se tornam profissionais do fazer em cima do joelho, então o traço deixa de ser uma faceta individual e passa a caracterizar o colectivo que migra de pitoresco para indigno de crédito, terceiro-mundista. Abre-se o caminho para reformas simplex, para o faz-de-conta e, pior, para a corrupção ou sua manutenção. E de expeditos passamos globalmente para ridículos, ineficientes e obsoletos. Entretanto, alguns beneficiarão do processo e outros serão simplesmente os comidos. Há pois uma correlação possível, a médio-prazo, entre o desenrascado e o comido. Claro, esporadicamente também a há com o chico-esperto, o fura-vidas, o oportunista, o trapaceiro, o corrupto, todos eles eventualmente bem sucedidos, o que não me alegra nem abona ao conceito em discussão. Enfim, não quero ser excessivamente pessimista. Repito-me: não é mau ser-se desenrascado, mas preocupa-me quando se faz gala disso – afinal, o desenrasque deveria ser uma solução de recurso.
A propósito, os castelos no ar também parecem ser outro traço a usar com prudência… que fará de mim e deste blogue indesmentíveis tugas (ó céus!). Jorge Dias, no seu estudo antropológico de título maior que a lombada – O Essencial sobre os Elementos Fundamentais da Cultura Portuguesa – livrinho que teima em permanecer pertinente, afirma que “o português gosta de fazer projectos vagos, castelos no ar que não pensa realizar. Mas no seu íntimo alberga uma secreta esperança de que as coisas aconteçam milagrosamente“. Alegremo-nos porém porque, “quando se aproxima a catástrofe, abrem-se-lhe os olhos da razão, e então é capaz de desenvolver tal energia e com tal eficiência que a isso é que se poderia chamar milagre“. Resta-me protestar que não me reconheço em tal descrição, que não faço a menor ideia acerca do que ele está a falar e que a escolha do nome para este blogue não tinha nada a ver com isto!

Ya que mi idioma nativo es el español, me he “devanado los sesos” tratando de comprender en qué consiste el famoso “desenrascanço” de ustedes los portugueses. Te agradezco por aclarar a una latinoamericana, señor Roberto, algunos detalles sobre esta habilidad que dizque es típicamente portuguesa. Mejor dicho… Esto me interesa!
Como tampoco me muevo en el mundo del diseño, pensaba que el color oscuro no le iba bien a la página, yo le pondría azul celeste como el mar, o rosa que vaya con mi armonía. Pero bueno, los críticos dicen que es excelente tu diseño, yo estoy por creer que eres super pilo!
Felicitaciones…
Ahem… Yo creo que la traducción mas sencilla para español, de la palabra “desenrascanço“, seria probablemente algo como: “capacidad de solucionar problemas de improviso”. Eso es lo que, alegadamente, hace de nosotros auténticos MacGyvers, pero sin la sofisticación de la cinta adhesiva. Es también, probablemente, lo que me hace contestarte en tu lengua, mismo habiendo vivido en España solamente dos meses… No sé si lo resultado será particularmente honroso para mí, o si mostrará suficiente respecto para con el español, pero creo que me entenderás mejor y, eso, en un comentario, es lo más importante, no? Pero, estoy seguro de que esto de lo improviso no es seguramente extraño a los colombianos – si, Tersinidae, yo sé que me escribes desde la Universidad Surcolombiana, en la Ciudad de Neiva, Colombia (lejos van los tiempos del sano anonimato en la Internet
) – y creo mismo que lo improviso será familiar a todos los pueblos y a toda la gente para los cuales el cotidiano no es una rutina garantizada, vivida en ambientes completamente asépticos y seguros. Si nosotros, los portugueses, lo habremos desarrollado más que los otros (y, para ajuiciar sobre esto, no soy suficientemente conocedor del mundo), si lo transformamos en una característica cultural reconocible, casi una arte, es talvez porque vivimos siglos de exploración por toda una suerte de dirigentes que siempre han sido corruptos, siempre nos exploraran y han hecho que mirásemos el Estado como algo ajeno y sus representantes como alguien de lo cual tendríamos que protegernos y de lo cual no podríamos esperar jamás ayuda o apoyo. Fíjate, por ejemplo, que tuvimos la dictadura más prolongada del siglo XX. O, otro ejemplo, que la Isla de Madera, donde he crecido, tiene solamente 300.000 habitantes, pero tiene 1.000.000 de emigrados.
El objetivo de este articulo era expresar mi preocupación con el hecho de que el desenrascanço se ha tornado tan normal en nuestro cotidiano que ahora toda la gente lo practica, mismo los que deberían, por la responsabilidad intrínseca a sus cargos, trabajar de manera seria y sistemática, cuando las vidas de todos o de algunos están dependientes de sus decisiones y de su empeño.
Gracias por tu respuesta, traté de responder a tu dirección electrónica pero me ha devuelto dos veces mi mensaje.
Es muy interesante ver cómo ustedes utilizan su recursividad para salir de apuros. En el caso de Colombia, en efecto creo que nos preciamos de tener también ese don, nacido en medio de las circusntancias difíciles. Quizás tenemos alguna dificultad es con la manera como la aplicamos, con frecuencia algunos coterráneos tienden a inventar soluciones insólitas pero que atentan contra la ética y el bien común. Es lo peligroso de ser tan “aviones” o “abejas”, si no se combinan con una sana intención.